Libro: Fuego y Dolor
Fuego y dolor: El nuevo desorden mundial es un ensayo de análisis estratégico sobre el mundo de 2026, donde guerras abiertas, ciberataques, inteligencia artificial y desinformación se entrecruzan en una batalla silenciosa por el control del planeta. No se presenta como una profecía catastrofista, sino como un mapa para orientarse en un sistema internacional que se deshace: más de 60 conflictos activos, instituciones multilaterales erosionadas, democracias en crisis y una entropía geopolítica donde coexisten órdenes incompatibles con reglas propias.
Tras un prólogo escrito “desde el ruido” —alertas a las tres de la mañana, mapas de ciberataques en tiempo real—, la primera parte explica el colapso del orden nacido en 1945: del sueño del “fin de la historia” a la entropía global, la fragilidad de la ONU, el multilateralismo bajo asedio y el impacto del trumpismo y la vuelta descarnada de la política de poder. Identifica cuatro grandes aceleradores del desorden: regreso de la fuerza bruta, revolución tecnológica que democratiza capacidades destructivas, crisis interna de las democracias liberales y ruptura de la confianza estratégica entre grandes potencias.
Las secciones centrales recorren los principales teatros de guerra (Ucrania, Sahel, Gaza, Cuerno de África), las formas de guerra híbrida y la nueva dimensión de los ciberconflictos, al tiempo que analizan la desinformación, la polarización y la IA como armas políticas y estratégicas. Hacia el final, el libro se proyecta hacia el futuro inmediato: el papel del Sur Global en la reconfiguración del poder, la era de los bloques tecnológicos, la inteligencia artificial como ventaja competitiva y tres escenarios posibles para 2030 (Gran Fragmentación, Estabilizador Inesperado, Tormenta Perfecta), rematados por un epílogo sobre cómo “vivir en el desorden” sin renunciar al pensamiento crítico.
Escrito para analistas de seguridad, gestores de riesgo y ciudadanos informados que no se conforman con explicaciones en diez tuits, Fuego y dolor propone una lectura pausada, documentada y sin condescendencia del nuevo desorden mundial. Invita a leer “con lápiz en mano”, a contrastar fuentes y, sobre todo, a salir del libro con mejores preguntas que las que se tenían al empezar, porque en un entorno saturado de ruido, formular las cuestiones adecuadas se convierte en la herramienta más poderosa de libertad y de resiliencia.